martes, 24 de julio de 2012


¿POR QUE SE DEBE ELIMINAR LA CONSTITUCION DE FUJIMORI?

(*) Extracto de la entrevista al abogado constitucionalista y político Dr. Alberto Borea Odría publicado en el diario LA LEY de la Gaceta Jurídica – edición Nº 44 del mes  de julio de 2011.

La Ley: Es conocida su posición frente a la Constitución de 1993. ¿Por qué se debería eliminar?
Alberto Borea Odría: Primero porque no es una Constitución, fue el producto de una dictadura hecha no con el propósito de limitar el poder sino, por el contrario, con el objetivo de ampliar el poder. La teoría de la Constitución parte de que se
inventan las constituciones para frenar el poder de quien está en el mando. En segundo lugar las constituciones democráticas son producto de un acuerdo entre quienes forman parte de lo que se estima como pueblo y, en ese sentido, el documento del 93, como muy bien lo dijo Valentín Paniagua, es un estatuto de ocupación que fue impuesto a los peruanos por quienes arrebataron el mando luego del golpe de 1992. Peter Häberle dice con toda propiedad que la Constitución no solo es ratio, es decir, no solamente es una lógica sino es emotio, es decir, la movilización de las fibras más íntimas de un ciudadano. Yo me pregunto qué fibras íntimas se pueden movilizar obedeciendo las órdenes de una dictadura tan corrupta y tan alejada del Derecho y del respeto por el ser humano como fue la de Fujimori en todos esos años en que se mantuvo en el poder.

La Ley: Entonces la Constitución del 93 no es legítima.
Alberto Borea Odría: Creo que tiene una gruesa ilegitimidad de origen, que no alcanza los límites para ser consignada como Constitución. Precisamente en Gaceta Jurídica publiqué un libro que se llama El sistema constitucional peruano en la era de la globalización y los derechos humanos, donde la primera parte está destinada a demostrar cómo se puede desmontar jurídicamente una dictadura y yo creo que por la vía de normas transitorias se puede evitar el peligro de una suerte de vacío que se ha sustentado en el terreno y, a la vez, darle a los peruanos el derecho de tener una Constitución que se haya vencido a los avatares dictatoriales.

La Ley: La Constitución del 79 fue legítima porque se dio a través de un consenso de acuerdos políticos, pero se mostró frágil al punto tal de que fue fácilmente abolida.
Alberto Borea Odría: No, no fue fácilmente abolida, no es verdad. No hay que olvidar que nosotros salíamos de un golpe que duró 12 años, por ello se estaba reacomodando el sistema político peruano. El Perú estaba dentro de lo que podríamos denominar países con constitución nominal, para seguir la calificación de Karl Loewenstein. Entonces todavía no era un país con Constitución normativa como puede pasar en aquellas naciones donde está arraigada la juridicidad, te hablo de Estados Unidos, los países de Europa nórdica o Costa Rica. Íbamos en un camino progresivo hacia ello pero fue destruido directamente por Fujimori y la fuerza de sus felones que dieron el golpe en abril de 1992.

La Ley: ¿No cree que si bien la Constitución de 1993 tuvo un origen espurio, a lo largo del tiempo llegó a adquirir legitimidad?
Alberto Borea Odría: No, yo creo que eso es un raciocinio medio cobarde para decirlo con claridad. Pienso que los peruanos debemos tener el coraje para acabar con ese mamotreto teniendo, a la vez, la sagacidad de no incurrir en una suerte de conflicto entre la realidad y la norma. Tienen que haber normas transitorias que reconozcan, por ejemplo, los hechos cumplidos. Los peruanos no tuvimos la valentía de decir las cosas como son, es decir, que ese documento no es una Constitución y como se dice desde Roma, en Derecho las cosas son lo que son  y no lo que dicen ser. Es decir, Fujimori pudo haber llamado a eso lo que le diera la gana pero nunca jamás iba a volverse una Constitución; en consecuencia, ya que no tuvimos la fuerza ni el valor, y en esto son culpables muchos de los profesores de Derecho Constitucional que no tuvieron el coraje de salir a enfrentar a la dictadura directamente desde el asiento jurídico que ocupaban, pues entonces ahora tenemos que pagar el precio de no declarar la nulidad de ese texto sino de trabajar por la vía de las normas transitorias. Ya se hizo dos esfuerzos muy serios: uno de ellos fue el de la comisión de bases para la reforma que planteó Valentín Paniagua en las postrimerías de su Gobierno, y en donde la primera de sus propuestas fue precisamente declarar nulo el documento del 93. Toledo no se atrevió a eso y tampoco García, por supuesto. Vamos a ver ahora  cómo se puede trabajar sin alterar la paz del país, para devolverle esa tranquilidad de vivir bajo una norma jurídica hecha democráticamente y no impuesta.

La Ley: Entonces, ¿Sugiere crear una nueva Constitución o regresar a la del 79 con ajustes?
Alberto Borea Odría: Creo que hay que ajustar la del 79 porque eso sería un ejemplo importante de cómo el Derecho vence a la fuerza y cómo el tiempo no consolida las villanías. La Constitución de 1979 por lo demás es englobante y permite que los distintos gobiernos con distintas propuestas puedan gobernar un país. Uno no puede hacer una Constitución con un proyecto muy estrecho, menos aún cuando ese proyecto es impuesto por una dictadura, porque entonces no dejas margen de acción.

La Ley: Muy puntalmente, ¿Cuáles son las cosas que hay que cambiar en la Constitución de 1979?
Alberto Borea Odría: Hay que hacer un aggiornamento en el tema económico por supuesto, pero fundamentalmente con amplitud. Hay que incorporar la figura del defensor del pueblo, me parece interesante. Creo que el sistema de elección del Tribunal Constitucional en la Constitución del 79 era mejor, yo modificaría el tiempo de vigencia del mandato de los magistrados a siete años, pues cinco me parece verdaderamente corto. Hay que plantear también algunos cambios en las funciones de las cámaras legislativas, el Senado tiene que volver a tener vigencia en el Perú, y debería de tener funciones de revisión de los procesos legislativos, con un plazo para que tampoco lo que aprueben los diputados se duerma en el Senado sine díe. Sobre ese punto hay algunos artículos que he escrito, por ejemplo, “Cómo rehacer el Senado luego de una dictadura”, que es un trabajo de 100 páginas bastante interesante, donde está desarrollado cabalmente mi pensamiento sobre ese tema.

1 comentario:

  1. Que hay de cierto enel tema de los contratos y acuerdos firmados por los sucesivos gobiernos hasta hoy, que aducen que nos veríamos seriamente afectados como país? que se perdería credibilidad internacionalidad, que habrían grandes repercusiones económicas o juicios internacionales por desligitimizar esos convenios?

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